Pirrera 2022 Eduardo Torres Acosta
42,50 €
| Vendimia | 2022 |
|---|---|
| Fabricante | |
| Tipo | Vino Tinto |
| Formato | 75 Cl |
| Procedencia | Italia |
| Variedad de Uva | Nerello Mascalase |
| Magazzino | |
| Bollino | Acero, Artesanal, Levaduras Indigenas, Madera |
Pirrera 2022 – Etna Rosso IGT
Overview
Pirrera 2022 de Eduardo Torres Acosta es un vino tinto procedente de un viñedo antiguo situado en la contrada Sciaranuova, en el versante norte del Etna. El nombre “Pirrera” deriva de la presencia de rocas volcánicas vinculadas a una cantera construida sobre una colada de lava de 1614, elemento clave en la identidad del suelo. Este vino representa una expresión precisa y profunda del Nerello Mascalese etneo, donde historia geológica y viticultura tradicional se unen en un vino auténtico.
Historia del vino
El viñedo Pirrera es uno de los ejemplos más representativos de viticultura histórica en el Etna. Ubicado en un entorno único marcado por antiguas extracciones y una colada volcánica del siglo XVII, conserva un patrimonio agrícola de gran valor. Las viñas, con más de 70 años de edad media, reflejan una tradición de trabajo manual y conocimiento transmitido, donde el Nerello Mascalese convive con variedades locales.
Este vino nace con el objetivo de preservar este patrimonio, manteniendo la relación entre planta, suelo y entorno. La contrada Sciaranuova, con sus condiciones extremas, aporta un carácter distintivo.
Filosofía en viñedo
La gestión es natural, con mínima intervención y atención al equilibrio de la planta. Las viñas se cultivan en alberello tradicional etneo, adaptándose a condiciones volcánicas.
El trabajo manual preserva biodiversidad y estructura del suelo. Las bajas producciones y la edad avanzada de las viñas garantizan uvas concentradas y representativas.
Enfoque en bodega (variedades incluidas)
La vinificación se realiza mediante fermentación espontánea en cemento, con 15 días de maceración sin control de temperatura. El vino está compuesto por 90% Nerello Mascalese y 10% variedades locales.
La crianza se lleva a cabo en cemento y barricas usadas de 2,28 hl, manteniendo pureza y expresión del terroir volcánico.
Notas de cata
Color: rojo rubí brillante con reflejos granates.
Nariz: frutas rojas, notas florales, especias finas y matices volcánicos.
Boca: estructura elegante, taninos finos, frescura marcada y final largo mineral.
Maridajes
Ideal con carnes rojas, caza, platos de setas y cocina siciliana. También con quesos curados.
Ficha técnica
- Clasificación: IGT Terre Siciliane
- Uvas: 90% Nerello Mascalese, 10% variedades locales
- Suelo: volcánico con arena, piedras y ceniza
- Agricultura: natural
- Sistema: alberello
- Edad: más de 70 años
- Vendimia: segunda semana de octubre
- Vinificación: fermentación espontánea, 15 días maceración
- Crianza: cemento y barricas usadas 2,28 hl
- Contiene sulfitos
Eduardo Torres Acosta
Historia
Eduardo Torres Acosta nació en Tenerife en 1982 y creció en una familia vinculada a la viticultura tradicional. Desde muy joven desarrolló un fuerte interés por el viñedo, lo que le llevó a estudiar Ingeniería Agrícola y Enología. Esta formación construyó un enfoque técnico pero centrado en la viña, donde la observación y el conocimiento científico conviven en equilibrio.
Tras sus primeras experiencias en España, su recorrido se amplía hacia nuevos territorios. En 2012 participa en la vendimia de Arianna Occhipinti, una experiencia clave en su desarrollo profesional. Al año siguiente trabaja como enólogo en Passopisciaro, en el Etna, donde entra en contacto con una viticultura extrema marcada por suelos volcánicos, altitud y viñas viejas en vaso.
En 2014 inicia el proyecto de recuperación de viñedos arrendados en la ladera norte del Etna. Esta zona compleja pero de gran potencial está formada por contrade históricas y parcelas fragmentadas. De este trabajo nace la base de su proyecto actual. Ese mismo año se embotella la primera añada oficial.
Filosofía en viñedo
Su filosofía agrícola se basa en un principio claro: reducir la intervención humana al mínimo. El viñedo se observa e interpreta, no se fuerza, priorizando el equilibrio natural y la vitalidad del suelo.
La mayoría de los viñedos están cultivados en alberello tradicional etneo, con muchas cepas viejas. Este patrimonio se mantiene mediante trabajo manual y control de rendimientos, buscando concentración e identidad del fruto.
Enfoque en bodega
En bodega, el enfoque es mínimo y no invasivo. Las vinificaciones acompañan al vino sin alterar su expresión natural. Las fermentaciones se realizan con levaduras autóctonas y con mínima intervención tecnológica.
La crianza se lleva a cabo en recipientes neutros como acero inoxidable o madera grande usada, evitando influencias aromáticas. El objetivo es mantener la pureza del fruto y la expresión volcánica del Etna.
Visión de producción
Hoy la bodega gestiona aproximadamente 4,7 hectáreas divididas en 9 viñedos a diferentes altitudes y contrade. El trabajo se centra en la recuperación de viñas antiguas y la valorización de la diversidad territorial.
La filosofía incluye también el intercambio constante con otros productores y regiones, enriqueciendo la visión sin perder identidad. El resultado es un estilo de vino directo, preciso y claramente reconocible del Etna
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